QUO VADIS EDUCATIONIS
Educación: ¿A dónde vas?
Elaborado por: Cilenia M. Bustamante de Jiménez
Exordio: El presente escrito, se relaciona a una producción electrónica de escritura libre para abordar los temas indicados, por lo que en él convergen opiniones, comentarios y análisis personales sobre el tema tratado a manera de ensayo, realizando un ejercicio discursivo y dialéctico con los escritos de dos autores en particular, Julio Cabero Almenara y Jesús Beltrán Llera, Catedráticos de
A lo largo del texto se presenta una cadencia de tres momentos de reflexión, en el primero, de manera introductoria se plantea qué son las nuevas tecnologías y cuáles son sus características, en el segundo, se debate entre los mitos o paradigmas que limitan las Nuevas Tecnologías y la educación, y en el tercero, a título de cierre se delibera sobre diferentes consideraciones a tomar entre la enseñanza y las nuevas tecnologías atendiendo el rol histórico de la innovación tecnológica en el campo educativo.
Ante este escenario, evidenciaremos la preocupación que me embarga sobre el desfase existente entre el rol educativo que deben tener las nuevas tecnologías, los avances que al respecto se concretan en la escuela y en la sociedad en general y las expectativas que se crean sobre el tema y su capacidad de cambiar la educación, tal como ha sido a lo largo de la historia con la innovación de tecnologías.
Resulta de interés resaltar que hoy por hoy asistimos a un momento histórico donde la implantación de lo que es conocido como “nuevas tecnologías” está produciendo cambios insospechados, impredecibles e inmensurables en la sociedad, con mucha mas penetración, conmoción y dificultad de asimilación que la implementación de otras tecnologías de importancia trascendental en otras épocas como fue el caso de la imprenta, por nombrar alguno.
El asunto que nos concierne, a saber de Cabero, radica en que dada la dificultad de asimilación que existe en las sociedades y la velocidad de implementación de las nuevas tecnologías se tejen disímiles percepciones y matrices de opiniones que se encargan de “predecir crisis” o que por el contrario “auguran esperanzas”, sin embargo, pese a que comparto su percepción considero que el gran reto consiste en descifrar el verdadero rol y alcance de las nuevas tecnologías en la educación.
De esta manera, en un primer momento de introversión, respecto a la definición de nuevas tecnologías y las características distintivas de las mismas, en el primero de los casos podríamos hacer un paneo de la definición que ofrezcan autores diferentes, tales como, Gilbert, Bartolomé, editorial Santillana, Castells o el Ministerio de Cultura de España, citados por Cabero, sin embargo, como rasgo distintivo sobre el tema se puede resumir que independientemente de las definiciones que abordemos, estas, recurrentemente muestran lo ambiguo y general del término, girando en torno a la información y a los nuevos descubrimientos, asimismo, respecto a las características distintivas de las nuevas tecnologías se pueden resumir las siguientes: Inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, digitalización, interconexión y diversidad, como factor común de las diversas percepciones que se tienen sobre el tema.
Pasando a un segundo momento reflexivo en la cadencia discursiva que nos plateamos, me propongo a centrar mi análisis en cuanto a los mitos o paradigmas que limitan las Nuevas Tecnologías y la educación, a este respecto, de acuerdo a lo que nos propone Cabero, podemos advertir que las nuevas tecnologías están comenzando a jugar un papel fundamental en la transformación de los entornos clásicos y tradicionales de la comunicación sintiéndose estos efectos en tres grandes ejes paradigmáticos: (1) modificación en la elaboración de los medios de comunicación, (2) creación de nuevas posibilidades de expresión y (3) desarrollo de nuevas extensiones de la información. De esta manera Cabero nos entrega una valiosa perspectiva de lo significativo que resulta la modificación de los entornos tradicionales de comunicación por parte de las nuevas tecnologías, por lo que signando su propuesta sólo me resta compartir su visión de que en torno a las nuevas tecnologías solemos movernos en dos grandes líneas de fuerza, su “rechazo absoluto” o su “aceptación a ciegas”.
Por otro lado, a saber de Beltrán, existen los mitos de la tecnología educativa, identificando entre ellos los siguientes seis: (1) La tecnología es un instrumento esencial e imprescindible, (2) La tecnología atrae a los alumnos y los hace aprender disfrutando, (3) La tecnología no ha mostrado todavía toda su eficacia por la resistencia de algunos profesores, (4) La tecnología enseña a pensar y a resolver problemas, (5) La tecnología educativa resolverá las desigualdades educativas y (6) La tecnología cambiará los sistemas de aprendizaje y enseñanza. En cuanto a estos mitos Beltrán nos señala que son producto de la revolución tecnológica, lo que hace que la percepción sobre los mismos se sobredimensione a valoraciones poco razonables, de esta forma nos recuerda que “…los ordenadores no son más que una de las múltiples ayudas tecnológicas, la mas reciente, sin duda, de entre las que se han hecho presente en la escuela…”. Asimismo, aborda el tema de las promesas de las nuevas tecnologías en la educación y ante esta circunstancia reconoce cinco de ellas: (1) El logro de los nuevos objetivos, (2) Individualización del aprendizaje, (3) Sistemas operativos de evaluación, (4) Ayuda a los alumnos con necesidades educativas especiales y (5) Aprendizaje a distancia o virtual, no obstante, se requiere contextualizar dichas promesas en un dibujo de la realidad donde no se han podido hacer efectivas dichas aspiraciones.
A este respecto, considero haber tenido acceso a una lúcida y brillante descripción de lo que él ha llamado, “los mitos, las promesas y las realidades de las nuevas tecnologías en la educación”, temas que aborda sin dejar espacio al mas mínimo desperdicio intelectual y con lo que se percibe un conocimiento profundo y práctico que me ha servido de enlace hacia el tercer momento reflexivo concerniente a las diferentes consideraciones a tomar entre la enseñanza y las nuevas tecnologías atendiendo el rol histórico de la innovación tecnológica en el campo educativo.
De esta manera, respecto a este tema conseguimos en Cabero un verbo casi místico y adoctrinador donde realiza una apología de la necesidad de incorporar masivamente las nuevas tecnologías en los procesos educativos, advirtiendo problemas actuales como el desfase existente entre la escuela y las nuevas tecnologías, donde a su vez nos lanza la impronta de que las nuevas tecnologías requieren de un nuevo tipo de alumno, crítico, responsable, mas preocupado por el proceso que por el producto, preparado para la toma de decisiones y capaz de elegir su ruta de aprendizaje, así como el reconocimiento de que la pérdida de importancia del espacio físico y geográfico dentro del nuevo proceso didáctico y metodológico que se genera en torno a las nuevas tecnologías.
A este respecto, si bien concuerdo plenamente con sus aportes y criterios previos en cuanto a que las nuevas tecnologías están comenzando a jugar un papel fundamental en la transformación de los entornos clásicos y tradicionales de la comunicación, difiero sustancialmente acerca de la valoración que realiza de “la enseñanza y las nuevas tecnologías”, donde asocia los requerimientos y capacitación que requiere un usuario de las nuevas tecnologías en la información con las capacidades que debe poseer un “alumno en la escuela” para afrontar con éxito su aprendizaje, olvidando tal vez inconcientemente que en la escuela tradicional hay niños con diferentes momentos de desarrollo intelectual, en proceso de formación de valores que incluyen la responsabilidad y la solidaridad entre otros, y a quienes a su entender habría que exigirles capacidad crítica, capacidad valorativa y capacidad para toma de decisiones que incluye la capacidad de elegir su ruta de aprendizaje. De ser esto así, si entendemos a la educación como proceso socializador del Ser Humano, un niño o joven que tenga desarrolladas todas las capacidades previamente nombradas ya estaría altamente socializado y no necesitaría participar de un proceso educativo formal, por lo que si bien es cierto que el autor nos advierte de los problemas de la “aceptación a ciegas” y del “rechazo absoluto” de las nuevas tecnologías, considero que cae en el error de no valorar con equilibrio el alcance de las nuevas tecnologías en la escuela como “medio” para la educación y para potenciar los procesos de aprendizaje y no como un “fin” en sí mismo, por ello considero que la dicotomía fundamental de la crítica que le realizo Cabero radica en que pese a presentar valiosas percepciones asocia todas sus consideraciones a la escuela, donde el protagonista o sujeto de aprendizaje es el niño, hecho que a mi entender le hace perder valor a sus propuestas, cosa que no pasaría si su discurso educativo fuese en términos generales o se centrara en el adulto.
De esta forma, concretamente al hablar de un adulto converjo en la idea de que no podemos ser receptores pasivos, por lo que se requiere que el usuario se convierta en una persona activa y consciente de la información que necesita, debiendo alfabetizarse no sólo para poder hacer uso de la tecnología, sino para poder manejarla con criterio valorativo a fin de poder evitar las posibles manipulaciones que con ellos se originan dado que hoy la construcción de la realidad se realiza mediáticamente y es necesario entender el papel que juegan en la actualidad los medios como elementos socializadores y educativos, sin embargo, dada esta circunstancia, respecto al niño considero que se potencia el valor de la educación como factor formativo de la capacidad crítica del usuario, por lo que resulta determinante educar el alumno “con” y “en” los medios para la creación de las actitudes que se requieren para ello.
Por último, regresando al contacto con Beltrán, este nos ayuda a entender el rol histórico de la innovación tecnológica en el campo educativo, identificando lo que ha llamado “las realidades de las nuevas tecnologías educativas”, indicándonos a su vez que con cada nueva tecnología se han presentado diferentes profecías fallidas. A este respecto revisa lo que fueron los dibujos en los años 20 del siglo XX cuando se pensaba que remplazarían los libros de texto, posteriormente lo que representó la radio en los años 30 del mismo siglo creyéndose que se convertiría en el epicentro de un nuevo tipo de clases, asimismo lo que representó la televisión en los años 50 del siglo pasado vislumbrándose que sería el futuro de la educación y lo que se estimó que sería la incorporación del ordenador en la enseñanza a partir de 1960 época en la que se pensó que desplazaría al profesor, alertando que ahora en el siglo XXI es la web quien se ha convertido en la panacea, sin embargo, la realidad es que ha su entender “…ni los libros han desaparecido, ni se han vaciado las aulas, ni se ha desplazado a los profesores”. A este tenor nos dice como reflexión fundamental lo siguiente: “Nadie puede negar que las nuevas tecnologías son un poder, un gran poder, un inmenso poder, casi sin límites. Pero también es verdad que son sólo un instrumento. Un instrumento que puede condicionar el destino de la educación. Pero su fuerza instrumental nunca será capaz de cambiar la educación por sí misma”.
Dada dichas circunstancias, Beltrán propone que los cambios se producen como reflejo de la sociedad y que al vivir en una sociedad de información, el hombre ha logrado extender su mente, o lo que es lo mismo, ampliar sus recursos mentales, a diferencia de la sociedad precedente, la industrial, donde el hombre había logrado extender su cuerpo por medio del alcance de tecnificación de las maquinarias. De esta manera considero que esto nos obliga a rediseñar la educación, repensándola y reinventándola incluso en su relación objeto – sujeto, el alumno, el profesor, los contenidos y el contexto deben ser revisados ya que este es el gran aporte que las nuevas tecnologías nos pueden dar, debido a que como instrumentos estas no pueden cambiar la educación por si mismas, restringiendo su alcance al aporte que pueden brindar en un hipotético renacimiento o relanzamiento de la educación donde las nuevas tecnologías puedan desarrollar su enorme potencial de transformación integrándose al aula y convirtiéndose en un instrumento cognitivo capaz de mejorar la inteligencia y potenciar la aventura de aprender, recordemos que entre otras cosas, el resultado del Internet en la educación depende de la pedagogía que haya detrás de su aplicación, si es de construcción, conducción, imaginación o reproducción.
BIBLIOGRAFÍA
CABERO, J. (1996). "Nuevas Tecnologías, Comunicación y Educación". Edutec. Revista Electrónica de Tecnología Educativa Nº 1:
www.uib.es/depart/dceweb/revelec1.html
CABERO, J. (2007). "Nuevas Tecnologías Aplicadas a
BELTRÁN, J. y PÉREZ, L. (2000). Educar para el siglo XXI. Ayudar a crecer, a pensar y a convivir. Ediciones CCS. Madrid, España.
BELTRÁN, J. (2001): "La nueva pedagogia a través de Internet", en URL:
http://www.educared.net/pdf/congreso-i/Ponenciabeltran.PDF